¿Por qué debemos vacunarnos?

Los beneficios de la vacunación superan largamente los riesgos.

Sin vacunas habría muchos más casos de enfermedad y muerte por virus.

La buena higiene, el saneamiento y el agua salubre son insuficientes para detener las enfermedades infecciosas, pero la vacunación sigue siendo necesaria.

Sin vacunación, enfermedades que se han vuelto raras, como la tos ferina, la poliomielitis o el sarampión, pueden reaparecer rápidamente.

Todas las vacunas aprobadas son sometidas a pruebas rigurosas a lo largo de las diferentes fases de los ensayos clínicos, y siguen siendo evaluadas regularmente una vez comercializadas.

Es mucho más fácil padecer lesiones graves por una enfermedad prevenible mediante vacunación que por una vacuna.

Las vacunas producen una respuesta inmunitaria similar a la generada por las infecciones naturales, pero sin causar enfermedad ni poner a la persona inmunizada en riesgo de sufrir las posibles complicaciones de esta.

El precio a pagar por la inmunización a través de la infección natural puede consistir en enfermedades graves, como el cáncer hepático en la hepatitis B.

Las pruebas científicas revelan que la administración de varias vacunas al mismo tiempo no tiene efectos negativos en el sistema inmunitario de los niños.

Los niños se ven expuestos a muchos más antígenos en un resfriado común o una faringitis que cuando son vacunados.

No hay ninguna prueba de la existencia de una relación entre la vacuna triple vírica y el autismo o los trastornos del espectro autista.

¡Los dos motivos principales para vacunarse son protegernos a nosostros mismos y proteger a quienes nos rodean!

Fuente: https://www.who.int/features/qa/84/es/

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