La desnutrición: Un acompañante peligroso de las enfermedades hepáticas crónicas

Antecedentes

El estado nutricional a menudo se ve afectado en personas con enfermedad hepática crónica. El grado de desnutrición aumenta con el aumento de la descompensación hepática y tiene un efecto significativo sobre la morbilidad y la mortalidad, principalmente en aquellos pacientes con ascitis refractaria, hospitalizaciones múltiples, cirrosis colestásica o abuso crónico persistente de alcohol. No obstante, con la prevalencia creciente de obesidad, diabetes y síndrome metabólico, algunos pacientes con cirrosis pueden tener sobrepeso u obesidad a pesar de estar desnutridos, especialmente en el contexto de la enfermedad del hígado graso no alcohólico.

Causas

Múltiples factores contribuyen a la desnutrición en la enfermedad hepática crónica. La insuficiencia hepática da como resultado una disponibilidad de energía reducida y un estado de «ayuno acelerado» donde la energía se deriva del catabolismo de los tejidos adiposos y musculares. De hecho, la sarcopenia, una disminución de la masa muscular y una fuerza muscular baja o un rendimiento físico bajo, se reconoce como el «núcleo» del deterioro nutricional en la enfermedad hepática crónica.

Los niveles bajos de testosterona, el aumento de los niveles de endotoxinas, la inflamación crónica, la hiperamonemia crónica, el aumento de la expresión de miostatina y la disfunción mitocondrial se han sugerido como factores que participan en la depleción muscular. La hipomovilidad y la inactividad física pueden contribuir aún más.

La cirrosis exacerba el déficit nutricional y con frecuencia es ignorada por los proveedores de atención médica.

La testosterona baja, niveles elevados de endotoxinas, inflamación crónica, hiperamonemia crónica, aumento de la expresión de miostatina y disfunción mitocondrial han sido sugeridos como jugadores participantes en el agotamiento muscular. La hipo-movilidad y la inactividad física pueden contribuir aún más.

Una ingesta dietética deficiente que se observa comúnmente en pacientes con cirrosis descompensada exacerba el déficit nutricional y es descuidada con frecuencia por los proveedores de atención médica.

Consecuencias

La desnutrición en la cirrosis hepática no es simplemente una condición acompañante, sino que empeora aún más el pronóstico de la enfermedad. La desnutrición y la sarcopenia se asocian con tasas más altas de complicaciones en pacientes cirróticos. Además, se asocian a un aumento de la mortalidad en pacientes cirróticos hospitalizados y en espera de trasplante de hígado.

Detección y evaluación de la desnutrición en la cirrosis

Los médicos de pacientes con diagnóstico de enfermedad hepática crónica o cirrosis descompensada siempre deben incluir el estado nutricional del paciente en su evaluación.

El primer paso es un cribado nutricional rápido para identificar a los pacientes «en riesgo». Los pacientes en riesgo deben someterse a una evaluación nutricional más completa que incluya la evaluación de la sarcopenia. Incluso los pacientes obesos pueden ser sarcopénicos (obesidad sarcopénica) y, por lo tanto, también deben ser examinados.

Se recomienda indagar sobre la ingesta dietética y las actitudes y creencias relacionadas con los alimentos. Esto se puede evaluar más a fondo con la ayuda de un nutriólogo.

FUENTE: https://www.journal-of-hepatology.eu

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