Educa | La nutrición y las enfermedades hepáticas

El comer sanamente consiste en darle a tu cuerpo todo lo que necesita para poder funcionar, crecer, defenderse de enfermedades, mantenerse con vida, y evitar todo lo que lo perjudica.

La nutrición consiste en mantener nuestro cuerpo en un equilibrio entre los alimentos que consumimos y los nutrimentos que necesitamos.

En un paciente con enfermedad hepática, las necesidades nutricionales y de energía pueden ser diferentes a las de una persona sana, por lo que los malos hábitos o una dieta que no contenga los nutrimentos necesarios puede agravar la enfermedad.

La guía de un nutriólogo especializado en enfermedades hepáticas y un especialista, por ejemplo un hepatólogo, son fundamentales para que el paciente pueda llevar la dieta indicada que su cuerpo necesita.

¿Cómo le hago para comer sanamente?

No existe una sola forma de comer sanamente, pues depende de tu peso, edad, estatura, estado fisiológico (crecimiento, desarrollo, embarazo o lactancia), salud y actividad.

Sin embargo, sí hay algunas reglas que te pueden ayudar a conseguirlo:

  • Elige alimentos frescos en lugar de los procesados.
  • Escoge frutas y verduras de colores brillantes. Cómelas crudas y con cáscara siempre que sea posible.
  • Cuando comas cereales como pan, tortillas, arroz o pasta, hazlo con moderación y prefiere los integrales.
  • Come con moderación proteínas animales como carne, pollo, pescado y lácteos, de preferencia con bajo contenido de grasa. Incluye fuentes de proteína vegetal como frijol, lenteja, haba, etc.
  • Evita los alimentos fritos y consume mejores fuentes de grasa vegetal como la de las nueces, aguacate, semillas o aceite de oliva en crudo.
  • Evita consumir alimentos y bebidas con mucha azúcar como refrescos, jugos embotellados, postres, galletas, pan dulce y golosinas.
  • Toma mucha agua, por lo menos 6 vasos al día.
  • Consume solo alimentos preparados con higiene.
¿Qué tanto debo comer de cada cosa?

Necesitas que un nutriólogo te ayude a diseñar la dieta correcta para tu organismo, pero para que te des una idea de las cantidades adecuadas para ti, puedes usar tu mano para comparar las porciones:

  • Mayonesa, crema y aceite: Del tamaño de la punta de tu dedo pulgar
  • Carne, pollo, pescado, frijol o lenteja: Del tamaño de tu mano sin dedos.
  • Arroz, pasta o pan: Del tamaño de tu puño cerrado.
  • Fruta: Lo que te quepa en tus dos manos.
  • Verdura: Sin limitación.

¡Evita prácticas de riesgo como el consumo crónico de alcohol, grasas procesadas, y productos de herbolaria o medicamentos no recetados por un médico!

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