Educa | ¿La obesidad afecta psicológicamente a los niños?

La obesidad infantil es uno de los desafíos de salud pública más graves del siglo XXI, con consecuencias adversas duraderas y de gran alcance.

Se estima que más de 42 millones de niños menores de 5 años en todo el mundo tienen sobrepeso u obesidad, y si las tendencias actuales continúan, se estima que 70 millones de niños tendrán sobrepeso u obesidad para 2025.

De los 42 millones de niños con sobrepeso en todo el mundo, 31 millones viven en países en desarrollo.

El exceso de peso durante la infancia afecta el crecimiento y el desarrollo de los niños, y puede aumentar las posibilidades de que desarrollen enfermedades en la edad adulta, como la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardiovasculares.

La obesidad infantil y la estabilidad emocional

Se realizó una búsqueda sistemática en MEDLINE, Web of Science y la Biblioteca Cochrane de artículos que presentaban información sobre la identificación o prevención de la morbilidad psiquiátrica en la obesidad infantil.

Los hallazgos establecieron que la obesidad y el sobrepeso infantil se asocian negativamente con comorbilidades psicológicas como:

  • Depresión
  • Puntuaciones más bajas percibidas en la calidad de vida relacionada con la salud
  • Trastornos emocionales y conductuales
  • Baja autoestima durante la infancia

En el estudio se identificó que los niños con obesidad son más propensos a experimentar múltiples problemas psicosociales en la escuela o en el núcleo familiar. Estos problemas incluyen el estigma de la obesidad, las burlas, y el acoso escolar. Esto puede tener graves consecuencias para la salud y el rendimiento emocional y físico de los niños con sobrepeso y obesidad.

No está claro si los trastornos psiquiátricos y los problemas psicológicos son una causa o una consecuencia de la obesidad infantil, o si los factores comunes promueven tanto la obesidad como los trastornos psiquiátricos en niños y adolescentes susceptibles.

Obesidad infantil en México

En 2016, México declaró una alerta epidemiológica debido a las altas tasas de diabetes y obesidad. Un tercio de los niños y adolescentes mexicanos tienen sobrepeso o son obesos. Esto de ninguna manera es una coincidencia, ya que México es el mayor consumidor de productos ultra procesados en América Latina.

Las tasas de consumo más altas se encuentran entre los niños en edad preescolar que reciben alrededor del 40% de sus calorías de estos productos.

El sobrepeso y la obesidad infantil han incrementado en los últimos 4 años en México.

Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2018, para ese año la prevalencia de estas enfermedades en niños y niñas de entre cinco y 11 años ya había aumentado a 35.6%, y de 12 a 19 años a 38.4%.

Haciendo frente a la epidemia

A partir de 2020, México empezó a hacer frente a esta epidemia de sobrepeso y obesidad. Adoptó un nuevo etiquetado en el frente de los paquetes de alimentos, el cual advierte a los consumidores del exceso de calorías, azúcar, sodio, grasas saturadas y grasas trans, así como cafeína y edulcorantes artificiales, para que los niños puedan evitarlos.

Estas etiquetas tienen el objetivo de permitir que una gran parte de la población, independientemente de su nivel socioeconómico y educativo, identifique productos y pueda tomar mejores decisiones nutricionales. Además, se prohibirá el uso de personajes y dibujos animados populares en productos dirigidos a niños.

¿Cuáles son las medidas que los padres de niños con obesidad o sobrepeso pueden tomar?

La Secretaria de Salud estipuló que la mejor manera de combatir la obesidad infantil es construyendo buenos hábitos desde casa.

Los hábitos alimenticios y el ejercicio promovido desde el núcleo familiar son importantes no sólo para reducir el riesgo de sobrepeso o obesidad, si no también para evitar afecciones hepáticas como hígado graso, y tener una mejor salud mental y emocional.

Pasos para mejorar el estilo de vida de tu familia
  1. Prepara alimentos ricos con fruta, verdura, granos y pescado.
  2. No abuses del colesterol derivado de productos animales.
  3. Reduce los alimentos altos en azúcares en los desayunos y cenas.
  4. Haz que la actividad física sea un hábito constante en la rutina de tus hijos.
  5. Evita el sedentarismo en tu familia, y regula el consumo de televisión y videojuegos.
  6. Evita las bebidas azucaradas y la comida chatarra.

No hay mejor manera de lograr que tu familia siga estos pasos, que hacerlo primero tú.

¡Sé un ejemplo para tu familia!

En FundHepa queremos ayudar a mejorar la salud hepática y la calidad de vida de los mexicanos. Si gustas unirte a nuestra misión, ayúdanos realizando un donativo.

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