Educa | El 75% de las mujeres trabajadoras del hogar en México no tienen prestaciones sociales

La experiencia de las crisis del Ébola y del VIH demostraron que, cuando los sistemas de salud fallan, son las mujeres quienes intervienen como cuidadoras no remuneradas en el hogar, a menudo con impactos devastadores en su propia salud.

En México, las mujeres no solo tienen más presencia en la fuerza de trabajo en el sector salud, si no que por lo general son las encargadas de la salud en sus familias. Las mujeres son usualmente las primeras en identificar la enfermedad de algún familiar.

DATOS RELEVANTES EN MÉXICO

° Existen 2.3 mujeres por cada hombre en la fuerza de trabajo en el sector salud.

° De las 500 mil personas que se dedican a la enfermería con un grado técnico o especializado, el 79% son mujeres.

° Hay 2.2 millones de personas trabajadoras del hogar; de esa cifra el 90% son mujeres, de las cuales 75% no tiene prestaciones sociales.

° A nivel mundial, las mujeres dedican 2.6 veces más tiempo que los hombres a realizar trabajo doméstico y de cuidados no remunerado y, en México, el

triple de horas.

° Las personas trabajadoras en el cuidado de otros, que incluye a niñas, niños, personas con discapacidad y personas mayores, tanto en establecimientos como en casas particulares, ascienden a 360 mil personas, de las cuales 96% son mujeres.

DATOS RELEVANTES EN AMÉRICA LATINA

° Hay alrededor de 18 millones de personas dedicadas al trabajo doméstico, de las cuales 93% son mujeres.

° El 70% de las personas que trabajan en el sector sanitario, médico y social son mujeres.

° Si bien la representación de las mujeres en las ocupaciones mejor renumeradas en el sector salud ha mejorado, persiste una brecha de género salarial del 28%.

° Solo 1 de 4 puestos de liderazgo en el sector salud son ocupados por mujeres.

MUJERES DURANTE LA PANDEMIA POR COVID-19

° El confinamiento ha incrementado sustancialmente las labores domésticas y de cuidado en las casas particulares, producto del confinamiento y la suspensión de las clases presenciales en las escuelas, aumentando la sobrecarga física y emocional de un gran número de mujeres.

° Un gran número de mujeres también han estado al frente en hospitales y en la primera línea en la provisión de cuidados de las familias; como madres, hijas, hermanas, o como trabajadoras domésticas. Todos estos puestos sin remuneración, con sueldo bajo o sin prestaciones sociales.

Respuestas que debemos exigir

  1. Priorizar la protección social de la población dedicada a los cuidados remunerados, de las trabajadoras del hogar y de las mujeres que trabajan en la informalidad, y asegurar la inclusión de las mujeres en situación de riesgo en fondos de contingencia.
  2. Garantizar el acceso de las mujeres a servicios de salud mental y apoyo psicológico por el desgaste y la contención que implica el trabajo de cuidados.
  3. Impulsar acciones para reconocer, reducir y redistribuir el trabajo doméstico y de cuidados, remunerado y no remunerado que realizan mayoritariamente las mujeres, y promover la corresponsabilidad y solidaridad al interior de los hogares.
  4. Incluir la perspectiva de género y la voz de las mujeres en las acciones y medidas que se desplieguen desde el sector salud en el nivel federal, estatal y municipal.

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