La quimioterapia no es la única forma de tratar el cáncer

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En la atención del cáncer, normalmente trabaja un equipo multidisciplinario, es decir, una variedad de profesionales que incluye a médicos de distintas especialidades, auxiliares médicos, enfermeros de oncología, trabajadores sociales, farmacéuticos, asesores, etc.

Las opciones de tratamiento dependen de diferentes factores, tales como:

  • El porcentaje de hígado afectado por el cáncer
  • Si se ha expandido el cáncer
  • Las preferencias del paciente y su salud en general
  • El daño en el área del hígado sin cáncer

Las opciones de tratamiento más frecuentes son:

Cirugía.

– Hepatectomía: se retira una porción del hígado. Esta cirugía solo se puede realizar si el cáncer se encuentra en solo una parte del hígado y si el hígado funciona bien. El hígado puede crecer a su tamaño normal después de unas semanas. Probablemente no se pueda realizar la cirugía si el paciente tiene cirrosis avanzada, aunque el tumor sea pequeño.

Trasplante de hígado: esta cirugía solo es posible si el cáncer no se ha expandido a otras partes.

– Ablación por radiofrecuencia (RFA): es una terapia que utiliza calor para destruir las células cancerosas. Se administra a través de la piel, por laparoscopía o durante una cirugía.

– Inyección percutánea de etanol: se inyecta alcohol directamente en el tumor para destruirlo. Tiene efectos secundarios como fiebre y dolor, pero generalmente el proceso es simple y seguro, perfecto para un tumor que mide menos de 3 cm.

– Radioterapia: el uso de rayos X o partículas de alta energía para destruir las células cancerosas. Como el tejido hepático sano puede dañarse por la radiación, el método que se usa es la radioterapia esterotáctica que administra dosis altas de radiación al tumor mientras limita la exposición a los tejidos sanos.